EN EL LAVABO SE REFLEJA EL BAÑO:

Desde que el baño ha asumido el aspecto y la funcionalidad contemporánea, el lavabo entre sus varios componentes, es el objeto que mejor sintetiza sus transformaciones.
Más que la tina y la ducha, cuya emancipación inicia recientemente, y mucho más que los sanitarios, el lavabo es para el baño, como la mesa para el comedor o la cama para el dormitorio: es decir, el elemento que define su carácter y estilo.

Es que se trata del objeto más utilizado y con el mayor número de usos: no sólo lavarse las manos y la cara, sino colocar efectos personales o simplemente apoyarse. Por eso se combina con objetos complementarios como espejos, accesorios y muebles contenedores inspirados o provenientes de otras habitaciones de la casa, que complementan su funcionalidad, y que son terrenos de experimentación en materiales, influyendo también en el lavabo.

Siguiendo las costumbres de habitar italiano, el lavabo se asocia a sus complementos, sanitario y bidet, a partir de que el baño se constituye como habitación.

No existe una fecha precisa, pero la historia nos dice que, una vez terminada la segunda guerra mundial, lentamente, las tres funciones separadas, que efectuaban en ambientes diferentes, se fueron uniendo en una misma habitación con gestión hídrica común. El lavatorio del dormitorio se transformó en lavabo; el agujero fuera de la casa entró a formar parte del baño de la vivienda a través del sanitario, e incluso la función del bidet, que se asociaba al lavarse en la pila de la cocina, se convierte en una práctica cotidiana gracias al empleo de un sanitario estudiado adrede y a su vez, integra “el cuarto de la gestión hídrica”.

Se creó así una difundida figuración de los tres elementos que dio origen al arquetipo del lavabo, del sanitario y del bidet.


FORMA, MATERIA, PERCEPCIÓN
A partir de los años noventa, cuando el baño deja de ser un lugar privado y se transforma en ambiente para mostrar, cuando sus puertas comienzan a abrirse sin pudor hacia el resto de la casa, el lavabo empieza a ser objeto de estudio del proyecto.

Contemporáneamente muchas empresas dirigen su producción para baño y experimentan la combinación de muebles de decoración y lavabo. Los sanitarios, aunque mantienen una estandarización formal de fondo, quedan iguales; en cambio, el lavabo llama toda la atención, distinguiéndose y renovándose continuamente desde el punto de vista estético, formal, material, tecnológico, simbólico y perceptivo.

El proyecto abarca tantas formas orgánicas como geométricas inspirándose en el confort y la comodidad sea el rigor, orden y sentido de higiene, recurriendo a las soluciones mejores.

En los últimos años, la personalización del lavabo ha experimentado una búsqueda enérgica de materiales y ha agregado a los tradicionales materiales naturales, una amplia variedad de materiales sintéticos, vinílicos, acrílicos o compuestos de resinas y minerales.

En los últimos cinco años los lavabos han sido pensados por el protagonismo; y sin duda el protagonismo y la integración, es lo que hoy inspira a los diseñadores del mundo del baño.